Mi tía la rebelde

Tuve la fortuna de crecer bajo un matriarcado compuesto por mujeres fuertes: mi bisabuela, mi abuela, mi madre, mi tía. Prácticamente la mayor influencia que recibimos de pequeños mi hermano Francisco (Q.E.P.D.), mi primo Othón, y yo, provenía de las mujeres de mi familia. Sin embargo, recuerdo que de entre todas esas mujeres extremadamente trabajadoras, había una con la que desde niño tuve una relación extraordinariamente especial: mi tía Monica Arriola.

Mi tía Monica era aquella que más irrumpía en las reglas de comportamiento familiar. Era diferente a todas las demás. Mi bisabuela atendía a sus asuntos de bisabuela y a mantener la armonía dentro de toda “su” familia; mi abuela atendía a los asuntos del “sindicato” y era esporádica nuestra relación con ella durante mi niñez; mi mamá, era una figura inminente de autoridad. Ella representaba las reglas y las normas que todo niño requiere para poder desarrollarse de manera adecuada; pero, mi tía, ella era diferente a todo lo anterior.

Mi tía era el elemento rebelde, inconforme, traviseso, y divertido. Era la persona menos religiosa, y quizá la más espiritual. Fue ella quien me enseñó que cosas eran “cool” y que cosas no eran “cool”. Fue ella quien me enseñó que grupos de música uno debía de escuchar, y de que manera me debía vestir. Fue ella la que me mostró que lo más importante era vivir una vida acorde a nuestras propias convicciones y que debíamos permanecer atentos al llamado de nuestro corazón. Mi tía Monica fue sin duda alguna mi referente más importante al ir creciendo y desarrollando mis gustos. Ella era mi ídolo; yo era su mayor fan, mi tía era el tipo de persona que yo quería ser.

Recuerdo una ocasión en la que íbamos sentados juntos en la parte de atrás de una camioneta que trasladaba a toda mi familia. Yo traía un “walkman” con un “cassette” de Michael Jackson que a mis 12 años no podía dejar de esuchar. Era el álbum de “Dangerous” (que por cierto es un álbum absolutamente genial) que mi mamá me había comprado en 1994 cuando Michael Jackson visitó el Estadio Azteca. Recuerdo que mi tía me alentaba a ponerme los audífonos y cantar todas las canciones que estaba escuchando a todo volumen (y sin poder escuchar mi propia voz). Mientras el resto de mi familia se enojaba y estresaba por lo que seguro era un canto espantoso, recuerdo claramente que mi tía me aplaudía y me alentaba. Y tras haber terminado la canción, se esforzaba por convencerme de que había  cantado fenomenal. Así era ella conmigo mientras crecía. Así es como ella, canción tras canción, contribuía a fortalecer mi seguridad en mí mismo.

 
Desde hace algunos años me di cuenta que gran parte de lo que hoy soy se lo debo a ella. Es fácil reconocer su influencia en mi manera actual de vestirme, en mi manera de hablar, en mi sentido del humor y en mis gustos personales. Hasta su último momento, ambos estuvimos siempre de acuerdo de que cosas eran “cool” y que cosas no lo eran…con mínimas discordias respecto a eso. También hubieron algunos temas en los que no siempre estábamos de acuerdo y que ocasionalmente producían choques entre nosotros; sin embargo, yo siempre entendí que esto se debían a que ella y yo éramos muy similares. Éramos como los mismos polos de un magneto; y a veces eran nuestras similitudes las que dificultaban un mejor entendimiento. Hubo mucha gente que nunca entendió esto y que quiso alentar la ilusión de que entre nosotros habían problemas más allá de los que uno tiene con un hermano o con una hermana.

Ojalá pudiera mostrarles los momentos de intimidad que compartíamos, los momentos en los que las miradas se apartaban, y quedábamos los dos uno frente al otro en nuestra similitud. Una mujer rebelde, divertida, amorosa, y ocurrente, frente al individuo que ella había contribuido a formar. Frente a un joven que tenia, de forma muy consciente, la aspiración a ser como ella; a tener las mismas agallas, a tener el mismo temple, a tener el mismo ímpetu, y a tener la misma terquedad e intolerancia frente a la mediocridad.

Era extraña la forma en la que nos comunicábamos…hablábamos el idioma que sólo pueden hablar quienes se conocen y se aman con completa familiaridad.  Con una mirada, una caricia, o un abrazo, los dos nos reconfortábamos y entendíamos. Si las palabras se daban, se daban; pero no eran necesarias…eran adicionales a la información que nuestro mutuo silencio comunicaba.

 
El tener el gran privilegio de acompañar a mi tía en sus últimos días, e intentar en la medida de mi propio entendimiento ayudarla a transitar hacia el gran misterio, fue un recordatorio de la transitoriedad que permea todo. Fue un recordatorio de que pocas cosas son tan importantes como la familia y como el amor. La muerte de alguien cercano es un  aviso de que ni los apegos ni las aversiones hacen sentido al final. Es una alarma que nos obliga a percatarnos de la urgencia con la deberíamos de aprovechar cada momento… es un reflejo de nuestra propia mortalidad.

Estoy convencido de que mi tía Monica hoy se encuentra en un estado mejor. Una buena metáfora seria que cada uno de nosotros es un burbuja. Una burbuja que se forma y que existe por un corto tiempo para finalmente explotar y desaparecer. Pero la esencia de una burbuja no es el cascaron que la hace visible, sino el aire que contiene adentro…y cuando una burbuja se rompe, vemos como hay gotitas de jabón que caen al suelo, pero también tenemos la certeza de que absolutamente nada se perdió; meramente perdió su forma, su contención. Intento en estos momentos pensar en esa imagen…Intento sentir la esencia de mi tía en mi entorno; intento escucharla decir mi nombre (sin-nombre) ya desde un espacio inmaterial. Intento percibir como, aún en estos momentos, ella me marca el camino….y me alienta a vivir mejor. Me reta a ser un mejor ser humano.  

Me gustaría de forma muy personal agradecerle a todos los que formaron parte de la vida de mi tía. A todos ustedes que en algún momento le produjeron una sonrisa, y conocieron al gran ser humano debajo del ruido mediático. Agradezco a todos lo que han acompañado a mi familia estos pasados días, y también todas las muestras de apoyo que hemos recibido. Todos ustedes son más importante de lo que quizá podamos demostrarles. No hay nada que nos reconforte más que saber que mi tía Monica fue amada y querida por muchos. A todos ustedes les agradezco desde el fondo de mi corazón.

Le agradezco también a las senadoras y senadores del Senado de la República; en lo personal quedé muy conmovido por las señales de aprecio que mostraron en la sesión del martes. Debo admitir que cuando fui diputado en la legislatura pasada, nunca me imagine que seria testigo de un minuto de silencio en honor a mi tía. Nunca lo hubiera imaginado.

Le agradezco también a quienes no han sido tan generosos. Le agradezco a aquellos que le han hecho daño a mi familia, y que el martes intentaron simular lo contrario. No digo esto con resentimiento, sino con la intención de comprender que solo el Ying hace posible al Yang; y que es solo por medio del contraste que las cosas cobran sentido. Hoy más que nunca agradezco que mí tía nunca haya sido así…y que me haya enseñado a no ser así tampoco.

Estoy profundamente inspirado por la hermosa  y unida familia que tengo: por mis primos, mis hermanos, mis padres, mi tía Martha, y mi abuela. Les estoy eternamente agradecido por formar parte de mi vida y por diariamente enriquecer mi experiencia en esté mundo. Agradezco haber sido curtido como un inconforme; y agradezco a mi tía, la rebelde, por todo lo que me enseñó.

La ultima enseñanza que mí tía nos da a mi y a mi familia es el tener las agallas de morir bien. Mi tía fue todo una guerrera en su lucha contra el cáncer; pero en el ultimo momento, nos enseño que lo más digno es morir como lo hace el pétalo de una flor…que sin odios, ni remordimientos, ni angustias…se suelta para que la lleve el viento…

Dedicado a mis primos: Othón, Fernando, y Regina.

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17 comentarios en “Mi tía la rebelde

  1. Un fuerte abrazo mi estimado Rene,saben del aprecio,estima y respeto para Uds.
    De parte de mi familia,familiares muchas bendiciones
    Saludos
    Sergio Hinojosa C.
    (nayarit)

  2. Que increíble escrito. Gracias por compartirlo. Me parece una reflexión profunda. Desde que empecé a leer, no pude dejar de hacerlo hasta el final. Que afortunados los que te rodean…

  3. Bellas tus palabras mi querido René porque provienen de un bello ser humano con un bello corazón. Te envío un amoroso abrazo. Conozco a tu familia y me une una amistad con tu madre desde que éramos adolescentes.

  4. Es una gran pena el fallecimiento de la Sra. Mónica, reciban mis sinceras condolencias por tan precipitada pérdida, que Dios les mande mucha fortaleza, hacerlo extensivo a toda la familia, en especial a la Maestra Elba Esther desde Colima.

    1. Aunque nunca he tenido acercamiento directo con la familia, solo por este medio, les ofrezco mis condolencias y mi respeto y admiración por tan hermosos sentimientos que manifiesta en la carta. Hermosa reflexión lo de la burbuja para los que aún tenemos la oportunidad de hacer algo aquí en la tierra. Mi profunda admiración por tantos valores expresados en el escrito.

  5. Es una reflexion profunda llena de emosiones que fueron fluyendo una a una hasta tocarnos en el corazon y llevárno a eso tan sublime que es la muerte llena de valentia de dignidad de fortaleza de unidad eso representas tu atravez de estar hermosas palabras que te inflaman el alma dios los vendiga a ti y tu Familia

  6. Alguna vez vi a tu abuela cuando era coordinadora del noticiario de Ricardo Rocha. A tu tía no a conocí, a ti tampoco, pero he pensado mucho en ustedes. La gente sólo vemos la parte bonita, glamorosa de la gente que por su actividad, aparece en los medios. Pero no sabemos las luchas, las tristezas, los dolores, las traiciones, las enfermedades, todo lo que traen atrás. Vemos la punta del iceberg, no lo que hay abajo. Siento mucho el momento que atraviesan, espero pronto llegue la calma, la tranquilidad y paz a sus almas. Abrazos, sobre todo a tu abuela. Bellísima carta.

  7. Rene, Te agradezco estos momentos de pensar en tu Tia, y tu valor para compartir esos sentimientos tan bonitos que tuviste hacia ella. No tuve oportunidad de conocerla, pero me has permitido asomarme un poco a su vida, y sobre todoa su valos.
    Saul Trejo Reyes

  8. Que bonita reflexion y definitivamente la senadora monica fue una gran guerrera. Un ser humano que si de ella hubiera quedado las cosas se hubieran dado en.mejor contexto. Que bien expresa y me gusto que señalen “a los que fingieron simular lo contrario” que “nada habia ocurrido” pero que hicieron daño. Ya sbemos de los traidores. Q.p.d Monica Arriola.

  9. Me permito decirle Lic. Rene Fujiwara que, su escrito es un homenaje para la Lic. Mónica, lindas palabras para reconocer a un ser humano, sin títulos académicos, sin cargos políticos, simplemente como persona, como tía rebelde que incidió en su vida personal para bien y, que usted con sus acciones sabrá honrar por siempre.

    Un abrazo respetuoso a su familia, especialmente y sin rubor de mi parte, para la maestra Elba Esther.

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